Un escritor deja de ser simplemente un nombre y apellido, a partir del primer libro que le leemos. Por lo general, del resultado de esa primera vez dependerá que le sigamos la pista o no. Por debajo de nuestro gusto personal quedarán las buenas o malas referencias recabadas, los estudios críticos, así como los premios cosechados por el autor. Esta primordial lectura será determinante en muchos casos, ya que nos inducirá a saber más de la persona que escribió aquel libro, a buscar más títulos o, tal vez injustamente, a ponerle la cruz, sin dar cabida a segundas oportunidades. También podemos ser “flechados” por este escritor con quien en el futuro (libros mediante) llegaremos a establecer un estrecho lazo con su obra y vida, lo que nos hará perder la objetividad o volverá desorejados fanáticos, aunque en el mejor de los casos no llevará a esgrimir una subjetividad bien intencionada.

Hace un par de años conté en un post que le dediqué a García Márquez, cómo el primer libro que leí del colombiano (su colección de cuentos Ojos de perro azul) terminó devorado por las polillas (sólo salvé las ilustraciones). La ingrata experiencia me sirvió como escarmiento a mi dejadez, que era incompatible para esa época con mi aún incipiente amor por los libros. Digamos que aprendí la lección: jamás volví a utilizar burdas cajas para guardar mis libros, por más modestas que sean sus ediciones, y siempre le dedicaría un tiempo (propio o ajeno) para el exclusivo y agotador mantenimiento de mi mini biblioteca. Pero las polillas no sólo se llevaron el librito que me acercó a la obra del colombiano, sino otros más que cumplieron su papel de presentarme por primera vez a escritores hasta ese momento desconocidos para mí, y que en el futuro seguiría leyéndolos.

Siempre fui un apasionado de las narraciones breves (cuentos y relatos). Tenía en casa diversas antologías de escritores latinoamericanos, peruanos, norteamericanos, franceses, ingleses, rusos, etc. Conocí a Cortázar, Borges, Quiroga, Ribeyro, Arguedas, Poe, Maupassant, Wilde, Chéjov, etc. gracias a estas compilaciones que devoraba con fruición. Al final de la lectura de estas antologías buscaba en la biblioteca de mi abuelo los libros disponibles de estos escritores, privilegiando a quien me había causado mayor deleite. Fue así como me aventuré a leer sus obras más extensas (muchos de ellos incursionaron en otros géneros) y a indagar sobre sus vidas. Las polillas se llevaron varios de esos libros, algunos de sus títulos empezaban con las palabras “Cuentos escogidos…”, y me propuse recuperarlos en esas y no otras ediciones (las que ha fijado mi memoria visual), con desalentadores resultados.

Hace poco encontré en Internet la imagen de la portada del libro de Gabo que perdí. Tomé nota de la editorial: Ariel Universal. Inmediatamente recordé que las polillas también devoraron una novela de Henry Miller, uno de sus Trópicos (estoy casi seguro que Trópico de Capricornio), cuyo descubrimiento resultó muy revelador, por lo que sin duda alejé de las miradas de terceros refundiéndolo en una caja (comprendan, era un púber). Ambos libros ya los repuse: Ojos de perro azul hace tiempo en una edición de tapa dura pero privada de una carátula atractiva, la cual cambié el año pasado por otra de colorida portada, aprovechando la reedición de gran parte de la obra del colombiano en Verticales de Bolsillo; y la desfachatada novela de Miller por una edición de carátula discreta.

La determinante primera vez que leamos a un escritor no sabrá de ediciones económicas o de lujo. No importará si el libro nos fue prestado, comprado o llegó a nuestras manos por error, o si accedimos a él en formato electrónico. En cambio, para continuar ahondando en la obra de un determinado autor, mucho tendrá que ver la disponibilidad de otros títulos (pienso en cómo mi interés por el Nobel egipcio Naguib Mahfuz se diluyó al no encontrar otros libros) y a nuestro bolsillo. En posts pasados ya conté algunas circunstancias de cómo accedí a la lectura inaugural de ciertos escritores que terminaron siendo mis favoritos. Mencioné incluso los títulos (mi primeros libros de Bryce, Pamuk, Somoza, Muñoz Molina, Saramago, etc.). A continuación recordaré otros singulares hallazgos:

Vargas Llosa está en mi top de tops de autores (el más leído, el más disfrutado, y el más polémico). Lo leí por vez primera en aquella setentera edición de populibros, colección donde las erratas tenían el extraño don de ruborizar a los lectores. Leí sus cuentos agrupados bajo el título de Los jefes, antes de acometer la narración más extensa: Los cachorros (suerte de novela corta). Nadie me dijo de qué se trataba el asunto. No había contracarátula que me dejara adivinar la triste historia de "Pichula" Cuéllar que iba encontrar, ni advirtiera del mareo que me iba a producir seguir el hilo de la narración. Nada presagiaba tampoco que me convertiría en admirador de los mejores libros del arequipeño, a pesar de no volverme a encontrar con nada que se asemeje en brevedad a esa lectura iniciática. Me acostumbraría más bien a sus novelas totalizadoras y exigentes. A ver. Trataré de ser breve, consignando otros casos de imborrables “primeras veces”:

Mis primeros libros de Juan José Millás y Javier Marías me los regalaron. De Millás: No mires debajo de la cama (recalé en el blog de una lectora que lo tenía como último libro leído); de Marías: Corazón tan blanco (recién este año pude terminar de leer los tres volúmenes de Tu rostro mañana). Al primero lo leo espaciadamente, con resultados irregulares. Lo último que me gustó fue su “novela” que ganó el Planeta 2007: El Mundo. Del segundo me quedan por leer aquellos libros que recopilan sus artículos. Ya dije que las polillas se llevaron diversas antologías que tenía guardadas en cajas. El nombre de Julio Ramón Ribeyro nadie me lo arrancaría de la mente. A su producción cuentística hay que resaltar esa joyita que se titula Prosas apátridas, que todo buen lector sabrá apreciar.

Accedí a mi primer libro del sudafricano J. M. Coetzee sacando ventaja de mi situación (ya lo conté en el blog de Lammermoor). No me deslumbró Desgracia, pero intuía que había mejores libros que ése. Algo irregular, también. A tomar en cuenta: El maestro de Petersburgo, Foe y Esperando a los bárbaros. Mi primera lectura de Enrique Vila-Matas fue gracias a un e-book: Bartleby y compañía (era el único disponible, no sé si ya habrán otros). Sus libros son caros, pero fascinantes si uno se acopla a su ritmo narrativo. Para echarles un ojo: El mal de Montano, París no se acaba nunca y Doctor Pasavento. Espero seguir leyéndolo. La virgen de los sicarios es el título de una película que decían estaba basada en el libro homónimo de un incendiario escritor colombiano. Antes de acceder a esta novela cayó en mis manos otra que se titulaba El desbarrancadero. La experiencia fue brutal. Su autor se llama Fernando Vallejo, es un hígado parlante, un divo, un tipo de de prosa corrosiva. Un amante de los perros. Casi casi un misántropo.

Empecé a leer a Paul Auster cuando había juntado una docena de sus libros (tengo leídos 17). No sabía por dónde empezar. Opté por algo autobiográfico, o al menos eso parecía, como La invención de la soledad, para luego no dar lugar a arrepentimientos con su segundo libro: El país de las últimas cosas (para mí el mejor). Lo del empacho ya es otra historia. Hasta ahora Pérez-Reverte no me ha empachado, ni siquiera con sus novelas por encargo o las que abundan en pormenorizados datos históricos. La reina del sur fue el primer libro que le leí. Pienso dedicarle un post. Philip Roth es otro de mis escritores favoritos. También empecé a conocer su obra gracias a uno de sus libros de no ficción: Patrimonio. Una historia verdadera. Conmovedora narración que tiene como protagonista a su padre, un sentido homenaje, que murió víctima de un tumor cerebral. Me eran incontenibles las ganas de empezar a leer a Roberto Bolaño por su afamada Los detectives salvajes, pero no estaba disponible en librerías. Me conformé con sus relatos de Putas asesinas, y al final de esta lectura quería leerlo todo del chileno. Felizmente no esperé mucho.

Actualmente estoy leyendo la novela de un escritor que hace un par de años ganó el Premio Alfaguara de novela. Es mi segundo libro de Luis Leante. Si no me hubiera gustado tanto el tema que desarrolló, no tanto su forma de narrar, en la premiada Mira si yo te querré, quizá no me hubiera animado a leer La Luna Roja. Todo parece indicar que empezaré a leer a Miguel Delibes por su novela histórica: El hereje. Estoy informado de que no es su mejor libro. Gracias al Club de Lectura, Murakami dejará de ser un desconocido para uno que otro de sus integrantes (el año pasado empecé por Tokio blues); espero que Laurence Sterne no lo siga siendo para mí…

24 comentarios:

Carmina dijo...

Tus entradas son tan intensas que me pierdo, quiero comentare tantas cosas que al final bufffffff no se ni por donde empezar ni que decirte, quizas deberia empezar por mi autor favorito español. Arturo Perez Reverte, de el he leido casi todo desde los que ambienta en la edad media con el Capitan alatriste a la cabeza y unos cuantos titulos mas, hasta las novelas más crudas y personalistas como puede ser el pintor de batalla, tengo pendientes sus dos libros de recopilaciones de articulos de opinion que espero caigan pronto en mis manos y ojos azules, amen de un día de colera que me estoy planteando no leerlo, porque es demasiado concentrado en madrid con demasiado nombre de protagonistas de aquel desdidachado suceso... asi que no creo que ese entre en mis planes.
En cuanto a lo que dices que lo primero que lees de un autor es lo que te condiciona para seguir leyendo te diré que posiblemente sea asi en un 99%, pero siempre queda un 1% pululando. Yo no hubiera leido nada más de Muñoz Molina porque su primer libro fui incapaz de terminarlo, el primero que cayo en mis manos fue El Jinete Polacom y sin embargo despues me lei Beltenebros y Plenilunio... se que me quedan muchos titulos todavia sin leer. Y el mismo caso se daria con Somoza, lo primero que leí fue Clara y la Penumbra, porque me lo regalaron y aunqueme lo termine, no me gusto, no me creí la trama,no me creí los personajes y sin embargo años despues me lei Zig Zag y me gusto tanto como para equivocarme al regalar La llave del abismo, con la que me he rendido. Creo que tengo algún autor más en ese caso, pero de los que tu mencionas, esos dos. A Juan Jose Millas lo he descubierto con Laura y Julio y esta novela me ha entusiasmado, espero colgar en breve la reseña, y bueno de las fotos pocos titulos puedo rescatar, porque no los leo bien y no conozco todas las caratulas.
Por cierto se me han puesto los pelos como escarpias cuando has mencionado lo de los libros que te devoro la polilla porque tengo cinco cajas llenas y espero que no hayan seguido ese camino, a ver si esta semana que viene le doy un vistazo, el problema es que no tengo donde archivarlos y aunque les puse antipolilla me da miedo lo que pueda encontrar....
Ahhhh y voy a empezar la lectura de Murakami por Tokio Blues mas que nada porque es el unico que encontre en la biblioteca, luego ya comprare ya alguno, me han dicho que tambien tienen la recopilacion de cuentos que parece ser que no ha gustado mucho, pero bueno toda opinion es buena asi que cuando lo lea ya empezare a comentar.
Y no se que me ha pasado estos dias atras publicaba los comentarios desde el correo y me ha cruzado los tuyos con los de Homo Libris, supongo que sera un error de blogger pero I'm sorry

Carmina dijo...

perdón pedazo comentario me salio, casi da para una entrada.

lammermoor dijo...

Me hace gracia, yo hablando de finales y tu de principios.
Es cierto que la primera lectura de un autor puede decidir si continuaremos leyéndolo o no. De algunas de esas primeras veces hablé ya- Auster o Delibes-También Muñoz Molina me impresionó en su primer libro y luego seguí leyéndolo.
¿Quién me flechó? Menéndez Salmón, un autor asturiano del que espero hablar esta próxima semana. Otros autores, por el contrario necesitan tiempo, a veces incluso un poco de empeño, pero luego nos van enamorando.
Perez Reverte no está entre mis autores preferidos aunque he leído bastantes libros suyos. Respecto a Juan José Millas, me gusta como articulista y columnista pero los dos libros que leí de él me decepcionaron. En el Orden Alfabético me encantó el principio pero luego...
¿Tengo algo que ver en que comienzes a leer a Delibes? Pero ¿Por el Hereje? ¿Porque no encuentras otros libros suyos? Estoy por enviarte alguno.
¡Ah! Se me olvidaba algo: no se si te lo dije alguna vez; si es así, lo repito (a nadie le amarga un dulce). Me encanta leer tus entradas y me gusta muchísimo como nos presentas a los miembros de tu "mini"biblioteca (que de mini estoy segura de que no tiene nada)

mario skan dijo...

Estimado R: qué envidia da su biblioteca, me refiero a una envidia chiquita y sana. Esos libros de Vila-Matas tan difíciles de conseguir y tan caros, el libro de Juan Ramón Ribeyro también lo quiero. Supe tener una edición de Ojos de perro azul pero lo presté y nunca me lo decolvieron, era una edición de sudamericana. Te parecerá mentira, pero no tengo un ejemplar de 100 años de soledad, creo que el más apropiado es la edición que tenés vos, porque está comentada y tiene pie de página. Hace dos días conseguí Extrañas notas de laboratorio de ediciones @, se trata de una a extraña.
Tu post tiene la extraña magia de hacerte escribir comentarios kilométricos como los de Carmina. Muy buena entrada con las historias de los libros y sus lecturas. La verdad que las polillas te jugaron una mala pasada. Hubo un tiempo que guardaba los libros en un baúl pero me resultaba engorroso abrirlo cuando se me antojaba mirar la tapa de algún libro asi que desde ese momento viven en un mueble de pino y el estantes, cerca.

saludos

R. dijo...

Carmina: Pérez-Reverte también es uno de mis escritores favoritos; como ya dije, pienso dedicarle un post. En tu blog leí las reseñas que escribiste sobre La reina del sur (te dejé la letra del corrido de Los tigres del norte) y El pintor de batallas. Yo tengo leído de él uno de sus libros de artículos: Patente de corso. He visto que Ojos azules se parece en extensión a La sombra del águila.
Ese 1% que mencionas tal vez sea mayor. Recién vienen a mi mente autores que al segundo o tercer libro terminaron por engancharme.
Yo creo que con el antipolillas tienes resguardados tus libros. Yo también lo uso. El estropicio me sucedió hace casi 20 años. Lección aprendida.
Tu error involuntario me permitió soltar en el blog de Homo libris, mi bibliografía básica latinoamericana sobre el fútbol y la literatura, jeje.
Aaaah! Nada que perdonar, eh! Expláyate cuanto quieras!

Lammermoor: Estaré pendiente de tu post sobre Menéndez Salmón. Los flechazos no son cosa de todos los días. Efectivamente, tienes mucho que ver en que empiece a leer a Delibes. El hereje lo venía viendo hace tiempo en uno de los sitios donde compro libros. Este lunes al fin me lo llevé, junto con los de la foto lateral. En cuanto salga de vaga-ciones, me echaré a buscar aquellos que son tus favoritos. A ver si le das un espacio a Julio Ramón Ribeyro y sus Prosas apátridas. Si no lo encuentras, me avisas. ;)
Gracias por el halago. Prometo más presentaciones; aunque eso sí, mis próximos libros a mostrar serán los que tengo de Pérez-Reverte.

Mariano: Por acá los libreros de viejo tienen todo tipo de ediciones de Cien años de soledad (he visto incluso la primera edición de Sudamericana). Hasta ahora no me animado a releer la novela de Gabo en esa edición conmemorativa. Está ahí, luciéndose como la de El Quijote. Cómo serán de llamativas ciertas portadas, que verlas independientemente del título, nos motivan a leer ciertos libros (otra vez el recuerdo de mi Trópico de Capricornio triturada).

Les dejo una pequeña muestra de la pluma de Julio Ramón Ribeyro: Los dichos de Luder (en una de las fotos es el libro minúsculo que aparece echado).

Gracias a todos por comentar.
Saludos,
R.

Deborah dijo...

Ojos de perro azul es uno de mis favoritos de Gabo, me impresiono mucho. Al poco tiempo de leerlo, alguien relacionado a mi trabajo, y que solo me habia visto una vez, me detuvo y me dijo que siempre habia sonado conmigo... alucinante pense, como los Ojos de perro azul.. lamentablemente no era reciproco, aunque por mas que me concentraba no sonaba con el ja, ja. Garcia Marquez se paso con esa historia.
Espero tu resena de La Reina del Sur, buenoteee. Aunque el que mas me gusto fue el Maestro de Esgrima.. sus libros historicos no me enganchan.

Isi dijo...

Yo prácticamente cada vez que empiezo un libro, es una primera vez con el autor, porque hay tantos que no he leído que estoy intentando poder opinar un poquito de cada uno.
Intento separar los libros de un mismo autor, y eso que a veces te encanta tanto un libro que de repente quieres leer todos los demás que haya escrito (riesgo de empacho), pero me lo intento controlar.

Por cierto, las polillas de tu casa deben de ser ENORMES de tanto comerse libros, no?? (yo huiría espantada al ver tales monstruosidades: los libros carcomidos). jajaja.

R. dijo...

Deborah: Tal vez tú sí soñabas con esa otra persona, pero no lograbas recordarlo... Cuál hubiera sido la frase clave para reconocerse en sueños?, je.
La reina del sur fue el primer libro que leí de Pérez-Reverte. Otros de mis favoritos: El maestro de esgrima (¡cómo no!), El Club Dumas, La carta esférica, La tabla de Flandes... Pretendo dedicarle un post al español. Te recomiendo leer las reseñas perezrevertianas de Carmina.

Isi: No pues, mis libros y yo ya no convivimos con esa clase de insectos, jeje. El antipolillas y mi gato se encargan del "trabajo sucio". Y sí, recuerdo que la imagen fue de pesadilla: las polillas se ensañaron con una caja (entre 12 y quince libros pequeños); pero como ya dije, de esto hace mucho y en otra casa. Lección aprendida!
Efectivamente, hay mucho por leer. ;)

Saludos a las dos,
R.

Deborah dijo...

Uy! tu pregunta me hace pensar... en esa epoca la frase hubiera sido "dame chamba" ja ja. El era o quiza es un personaje importante del diario mas antiguo de Lima y yo una practicante de culturales de un diario nuevo.

Pero para ponerse en el tono del libro hubiera sido "Tiempo Nuevo".

Mucho tiempo despues, en una de las veces que nos volvimos a encontrar, ya menos nervioso, me dijo que la primera vez que me vio, y no pudo hablarme, fue en La Taverna de Barranco, en una presentacion de ese grupo cuando existia, era uno de mis grupos favoritos de trova peruana.

Fue una experiencia agradable, cual hubiera sido tu frase si te hubiera pasado a ti?

Richard dijo...

Hola R:

¡Esta entrada tuya es una joya! Gracias por compartir.

Eráse una vez...yo leí 3 o 4 novelas de Pérez-Reverte para mejorar mi castellano: El Club Dumas, La tabla de Flandes, y La piel del tambor entre otros. P-R no es mi autor preferido hoy en día, pero todavía tengo buenos recuerdos de esas lecturas "iniciáticas" (en cuanto al lenguaje). Tu post también me recuerda de mi primera experiencia leyendo Viaje al fin de la noche de Louis-Ferdinand Céline durante mis años estudiantiles: tenía fiebre en aquel entonces, pero ¡no lo sabía si fuese el estilo alocado del francés o la enfermedad que me impactó más! Aunque me encanta la novela, siempre pienso en la fiebre que tenía cuando pienso en la primera vez que la leí. ¿Qué raro, no? ¡Saludos!

R. dijo...

Uy, Deborah, qué tipo más tímido aquél y/o qué intimidante puedes resultar tú, eh?!, jeje. La cosa es que al final quedó algo agradable.

Si me hubiera pasado a mí, lo más probable hubiera sido que alguna damisela me dijera que formé parte de sus pesadillas antes de conocerme, y que aún no se despierta, jajaja. Ahora, buscarse, reconocerse en una pesadilla no debe ser muy difícil si uno de los "pesadilladores" es fan del mejor Bryce y la otra persona lo sufre... (en los comentarios de mi post dedicado a Bryce dejé un muestrario de frases posibles).

Qué tal Richard!
Esa experiencia febril leyendo por primera vez a Céline que nos cuentas, sí que es imborrable. Apuesto que si le tomabas la temperatura al libro -es un decir- explotaba el termómetro.
A propósito de Pérez-Reverte, el año pasado vi la adaptación de La carta esférica (me la bajé de internet). Creo que debo ser el único marciano al que le gustó...
Gracias a ti también por compartir tu experiencia libresca.

Saludos,
R.

Deborah dijo...

Bueno yo soy una chica con cara de que no mata una mosca; ahora la chica con la que el sonaba quiza era mas intimidante, que tipo de mujer seria que lo ponia nervioso, y eso que era semejante hombron!

Si las pesadillas uno las recuerda mas y se repiten mas seguido que los suenos.

Anónimo dijo...

R, te he devuelto el premio, míralo en mi blog
Teresa

Anónimo dijo...

Me gusto mucho la entrada, toda ella (y mira que tratas muchos temas, pero me emocioné con todos). Así que me dije, voy a abrir lo de los comentarios porque si no me voy a perder. Así que te escribo mientras te leo y pienso:
"Un escritor deja de ser simplemente un nombre y apellido desde el momento en que le leemos" ¡ciertísimo! pasa a ser un amigo...comenzamos a hablar de él con cercanía, confianza.

Me pasa como a tí, puedo tener un libro, pero si lo reeditan y es más mona la portada o me ha gustado tanto que lo quiero en una edición de lujo ¡lo compro de nuevo!...ayyyy...esto es un vicio...

Me encanta que tu autor preferido sea Vargas Llosa ¡peruano, como tú! ;-)

Esa minibiblioteca de mini no tiene nada Lammermoor tiene razón, nada más en esta entrada nos presumes 30 libros ¡a saber los que se quedaron con las ganas de salir en las fotos ehhh! :D

R. dijo...

Deborah: ...y los sueños están para cumplirse: "Tiempo Nuevo!!!"

Teresa: Es un honor estar dentro de esa lista de blogs latinoamericanos que has premiado. Gracias nuevamente!

Ale: Hay un puñado de escritores vivos y aún vigentes, a los que les debo mi amor por la literatura, que no podría dejar de seguir leyéndolos.

Pues yo conté 29 libros y medio, je. No me vas a negar que los libros se ven más bonitos así, luciendo sus carátulas, que ubicados en los libreros. Deberíamos hacer un ranking en Bibliolandia con las portadas que nos parezcan más artísticas, más bellas.

Te confieso que cuando sea grande, quisiera ser como Vargas Llosa...

Antes que me olvide, aquí se luce el premio que me concediste. Otra vez gracias!

Nos seguimos leyendo
Saludines,
R.

Carmina dijo...

Llevo unos dias muy moviditos, asi que miro poco el blog y tengo ya pendientes dos reseñas, amen de visitar a la gente, muchas gracias por el premio, no vi lugar humano donde dejarte el comentario, asi que como se que no es el sitio adecuado no me extiendo más, miles de gracias

loquemeahorro dijo...

Leo la primera frase del comentario de Carmina "Tus entradas son tan intensas que me pierdo, quiero comentare tantas cosas que al final bufffffff no se ni por donde empezar ni que decirte,"
y pienso "estoy totalmente de acuerdo", después leo lo de que Pérez Reverte es su autor español favorito y pienso "vaya, ahí sí que no coincidimos" (le tengo manía la caballero)

Intentaré ser más o menos breve
- Paul Auster

Me da la impresión de que este autor deslumbra en sus primeras lecturas y luego cansa un poco ¿te has leído todos esos libros que acumulaste? qué opinas?

Mi favorito fue el primer libro que leí de él (Brook. Folies) y en otro blog casi todo el mundo prefería el primer libro que había leído de Auster (en tu caso, veo que el segundo)

Me ha sorprendido mucho encontrar a Delibes como un nuevo autor, porque para mí es una lectura casi olvidada, pero claro, es que en España (por lo menos hace años) era autor obligado en el colegio y el instituto.

"El Camino" se lo leyó medio país hace años y años más tarde "5 horas con Mario".

R. dijo...

Y gracias a ti por la visita, Carmina. Ya pasaré por tu blog para leer la reseña de Laura y Julio, de Millás.

Bienvenida a Fenixcidio, Loquemeahorro! Cómo está el clima allá, por Filipinas, je?

La reedición de la mayoría de libros de Paul Auster en Compactos, conspiró para que los adquiriera compulsivamente, y luego leyera uno por uno, consecutivamente, hasta alcanzar la cifra de 12 leídos. Yo sólo tenía como meta el 2008 leer siquiera La trilogía de Nueva York y El palacio de la Luna, pero este último libro no lo tenían en ningún lado.

Terminada la docena, agarré otros libros, para "desausterizarme"; pero siempre que iba a las librerías encontraba algo de Auster que me faltaba, y corría a leerlo, hasta encontrarme con el que venía buscando: El Palacio... Ya a esas alturas me sucedió que colapsé con Auster; así que no tengo buenos recuerdos ni de Brooklyn Follies ni de El palacio de la Luna, los dos últimos que leí de Auster.

En el blog de Isi dejé mi ranking austeriano (una vez leídos esos 5 ó 6, ponle 7, creo ya te leíste TODO de Auster).

Delibes vendría a ser lo que para nosotros es Vargas Llosa por estos lares: de lectura obligada y obligatoria.

Saludos,
R.

Homo libris dijo...

R., llevo deseando leer tu entrada días, pero esta semana ha resultado tan agotadora que apenas ahora he sacado el tiempo necesario para leerte con tranquilidad (porque como apuntaba Carmina al principio, tus entradas están tan bien documentadas y son tan extensas que gusta leerlas con la tranquilidad y tiempo necesarios). En fin, decirte que me ha encantado, y que estoy totalmente de acuerdo contigo en que los momentos en que descubrimos a un nuevo autor, nos maravillamos con sus palabras, con ese "diálogo" que mantenemos con él, y cómo evolucionará a lo largo del tiempo nuestra "amistad" con él son siempre inolvidables. A nuestros autores favoritos podemos descubrirlos por "amigos comunes", por referencias, por mera casualidad, pero si nos llegan nunca querremos deshacernos de ellos, ni de sus libros, ni de los recuerdos y sensaciones que nos transmitieron.

Con Auster me ocurre lo que a Loquemeahorro: que a lo largo del tiempo sus libros me han parecido repetitivos, reescribiéndose a sí mismo. Aun así, me encanta. Con Delibes ocurre como dices con Vargas Llosa: son lectura obligada en los colegios, aunque es lógico tratándose de autores de tanto peso y relevancia en nuestros respectivos países. De todas formas, a Delibes lo adoro :)

En cuanto a las ediciones antiguas, imposibles de recuperar pero que nos obstinamos en reencontrar, para mí constituyen un pequeño y secreto placer, de reminiscencias cazadoras incluso: localizar, acechar y capturar estos libros, hacerme con un ejemplar deseado, constituye un estímulo tan placentero, casi, como la propia lectura.

Buenas noches...

RebecaTz dijo...

Esta entrada es maravillosa, me he reflejado en muchas de las cosas que expresas; es cierto que la obra que nos engancha sin remedio a un autor puede haber llegado a nuestras manos de manera inusual, y que es lo de menos, ya que continuaremos buscando, renovando y disfrutando con los escritores y títulos elegidos.
Yo he leído sólo dos libros de Auster pero he ido reuniendo muchos otros, ya les llegará su turno.
Los mismo me pasa con Philip Roth, de quien sólo he leído un relato pero cuyos libros nunca me pasan desapercibidos (he ido comprando algunos).
De verdad que espero conseguir alguna otra obra de Mahfuz.
Los relatos nunca han sido mi fuerte pero, como dices, me han ayudado a incursionar en innumerables escritores. Es un género que tengo que aprender a revalorar.
Bueno, me despido antes de emocionarme más escribiendo.

¡Un saludo!

R. dijo...

Qué tal Homo libris!

Recién hoy me daré un tiempo más prolongado para chequear vuestros blogs y comentarles, pero antes no podía dejar de agradecer tus palabras de reconocimiento, así como las de Andrómeda, para esta entrada.
Cómo confeso bibliómano que eres, ya te imagino disfrutando de los resultados de tus "cacerías de libros". Intuyo que la lectura viene a ser el paso decisivo para la domesticación de la "fiera".

Hola Andrómeda!

Qué bueno que te hayas sentido reflejada en esta entrada. Veo que tienes muchos libros pendientes. Ya sabrás darles su espacio.
Te cuento que en lo que va del año son poquísimos los libros de relatos que han caído en mis manos. Últimamente prefiero leer novelas; y mientras más extensas, mejor.
Ojalá que te animes a formar parte de Bibliolandia y participes de los debates que ya se están gestando en torno de algunas novelas de Murakami (puedes escoger la(s) que gustes) o de Tristram Shandy de Laurence Sterne.

Saludos a ambos,
R.

Sandra Strikovsky (Strika) dijo...

Hola, R:

El primer libro que leí de Javier Marías fue Todas las almas y me gustó mucho. Creo que ya te había dicho que Corazón tan blanco es uno de mis libros favoritos. Hace muchos años que no he vuelto a leer nada del español. A ver si un día de estos...

De Coetzee lo primero que leí también fue Desgracia y, como a ti, me gustó pero no me delumbró. Luego leí Elizabeth Costello que me gustó mucho.

De Paul Auster lo primero que leí, en su lengua opriginal, fue la trilogía de New York y también me fascinó. Sin embargo, no tengo muchos libros de él porque prefiero leerlo en inglés.

Y de Roth lo primero que leí fue Pastoral americana, que me gustó pero no tanto como El lamento de Portnoy.

Es interesante eso de ponerse a ver cómo conocimos a los autores...

Un abrazo

Leox dijo...

Al igual que tú yo soy hijo y amigo de las ediciones de bolsillo y de las ediciones publicadas por diarios.
Nos podriamos definir como los lectores compactos

R. dijo...

Strika: gracias por compartir tus primeras lecturas de algunos escritores. Supongo que también leerás a Roth en inglés. En el tono de El lamento de Portnoy (yo la leí en castellano como El mal de Portnoy) te recomiendo El teatro de Sabbath.

Leox: Definitivamente en las fotos que adjunto las ediciones económicas son mayoría. De mis 17 libros de Auster, sólo 4 no son de Compactos. Y en el post que acabo de subir dedicado a Pérez-Reverte, el cual no termino de editar, la situación se repite.

Saludos a ambos,
R.